BACK TO BASICS

Hemos titulado esta sección con una expresión prestada, pero elegida con toda la intención. «Back to Basics» (Volver a lo fundamental) no solo define el contenido que encontrarás aquí; es también una invitación sugerente, atractiva y ligeramente desafiante para redescubrir un conocimiento que, con seguridad, no te dejará indiferente.

Usos y significados: ¿Qué implica volver a lo básico?

Aunque su significado varía según el contexto, en general este concepto invita a simplificar, aclarar y centrarse en lo esencial para mejorar nuestra comprensión y rendimiento. Es un enfoque idóneo para recuperar la perspectiva, reconstruir una base sólida y aportar claridad a los aspectos cruciales de la vida.

En el ámbito filosófico y espiritual que nos ocupa, el Cambridge Dictionary lo define a la perfección:

  • Basics (Fundamentos): Los principios centrales y más importantes de algo.
  • Back to Basics (Volver a lo básico): Dirigir la atención a los asuntos más sencillos e importantes tras haberlos ignorado durante un tiempo.

«¿Qué piensas al escuchar ‘Back to Basics’? Significa que los conceptos fundamentales para entender cualquier materia deben ser claros. Implica tener una visión nítida de cómo funcionan las cosas en el fondo».

Estructura de la sección

Esta propuesta se divide en 4 apartados clave para comprender la existencia humana:

  1. El «Yo» básico
  2. Volver a la Fuente Original
  3. La labor del Tiempo: Un elemento básico.
  4. «Basics»: Otras cuestiones fundamentales para una comprensión plena. (Explorar los 17 «Basics» abajo)

1.  El «Yo» básico

Paul Brunton, en una de sus notas:

Ese elemento en nuestra consciencia que nos permite comprender que existimos, que nos motiva a pronunciar las palabras ‘yo soy’, es el elemento espiritual, aquí llamado Yo Superior. Es realmente nuestro yo básico, fundamental, ya que las tres actividades del pensar, del sentir y de la voluntad derivan de él, son ondas que se expanden a partir de él; son atributos y funciones que le pertenecen. Pero en nuestro modo de pensar, de sentir y de actuar ordinarios, estas actividades no expresan al Yo Superior, ya que se encuentran bajo el control de una entidad diferente, el ego personal.

Ni que decir tiene que es imperativo para todas las personas sin excepción atender activamente a los innumerables asuntos mundanos y responsabilidades que exige el acelerado mundo de hoy, así como a las necesidades básicas que conciernen a la vida material ordinaria. Sí, debemos hacerlo, y con diligencia y determinación. Sin embargo, esta atenta y apropiada gestión de la vida diaria, aun siendo realizada con la máxima eficacia, no será suficiente por sí sola para lograr una vida sólidamente equilibrada. Será necesario que, de igual manera, prestemos también atención «a lo básico» de nuestro paso por la vida, si es que realmente queremos vivir en tal sólido equilibrio. Y lo básico, desde esta última perspectiva y en primer lugar, es tomar consciencia de nuestra verdadera identidad, de nuestro «Yo» básico, el Yo Superior. Fue Ramana Maharshi quien insistió en el método de la Auto-indagación «¿Quién soy yo?» como el modo más fiable y fructífero de lograr esta consciencia inicial, como el primer paso hacia la «admisión» de este «Yo» básico como la identidad «real» del individuo. Más notas de PB a este respecto:

El ‘yo’ verdadero no es el ‘yo’ de los sentidos ni de los deseos, sino una entidad más profunda, libre e independiente, serena y autosuficiente.

El pronombre personal ‘Yo’ realmente representa al Yo Superior, la parte divina del ser humano. Lo que la gente suele llamar ‘yo’ —el cuerpo, el intelecto o las emociones— no es en absoluto el ‘Yo’ básico.

¿Es cierto que la mayoría de los seres humanos padecen de una idea errónea de su propia identidad? La experiencia normal lleva al ser humano a identificarse con su cuerpo, pero no logra ir más lejos y ahondar para preguntarse: ¿Quién está presente en el cuerpo?

En su rol como ser humano de ciencia, el ser humano ha puesto bajo observación innumerables objetos en la tierra, en el mar y en el cielo. Los ha examinado a fondo. Pero, como ser humano, se ha puesto a sí mismo bajo una observación más superficial. Primero, ha limitado su investigación al cuerpo y, en segundo término, a lo que el pensamiento puede encontrar. Sin embargo, existe un nivel más profundo, donde existe un yo profundamente escondido por descubrir.

Tienes un cuerpo, pero tu verdadero yo no es físico. Tienes intelecto, pero tu verdadero yo no es intelectual. Tienes emociones, pero tu verdadero yo no es emocional. Entonces, ¿qué es lo que eres? Eres la consciencia infinita del Yo Superior.

Cualquier explicación verbal realmente falla al tratar de explicar qué es el Yo Superior mientras no lo conozcamos por nosotros mismos, en nuestro interior y como nuestra auténtica identidad.

En este ejercicio, es ahora, y no en algún momento futuro de logros que deberíamos considerar que sólo nuestro mejor yo sea nuestra Identidad.

Hay una gran diferencia entre vivir en el centro tranquilo o en la circunferencia bulliciosa, entre el núcleo misterioso y la superficie prosaica.

Esto es lo que tenemos que aprender —y solo se puede aprender mediante la práctica personal, no de ningún libro—, cómo mantener un bello equilibrio entre la receptividad hacia nuestro Centro sagrado y la eficacia a la hora de atender las exigencias del mundo. Esto es responder a la llamada de Jesús de estar en el mundo, pero no ser del mundo. Esto es la unión de la ajetreada vida cotidiana con la tranquilidad central.

La vida es, en definitiva, un proceso a través del cual el individuo se torna consciente de su propia identidad verdadera. La naturaleza espiritual del ser humano no existe potencialmente, sino realmente. El descubrimiento de su propia identidad es simplemente la destrucción de las ilusiones hipnóticas del Ego, el Tiempo, el Espacio, la Materia y la Causa: su momento de liberación de la falsedad.

Solo sabremos lo que significan la plenitud y el sentido de la vida cuando surja en nosotros la consciencia de que el Espíritu es nuestro verdadero Ser.

2.  Volver a la Fuente Original

Los siguientes fragmentos de notas de PB nos dan una idea bastante precisa de este concepto:

El ser humano es lo que es. Nada puede alterar eso. De la Mente inmortal, benigna y eterna vino, y a Ella volverá. Mientras tanto, es su esencia misma…

La filosofía nos ofrece una visión mucho más equilibrada, al afirmar que la consciencia, la verdadera consciencia, no puede morir, sino que simplemente regresa a su fuente original.

Regresa a la Base oculta de todo, la Mente pasiva o el Ser puro, el Primero, el Origen incondicionado de todo. Esto es totalmente inconcebible e incognoscible. El mero concepto de ello, este misterio infinito de misterios, es tan sobrecogedor que la pequeña mente del ser humano vacila y tiembla cuando se acerca a él, incluso en la meditación más profunda. Está más allá de la capacidad de esa mente penetrar en la realidad que se esconde tras el concepto. Aquí se necesita un principio mediador. Este existe en el Yo Superior, que no es más que un germen de esa misma MENTE infinita, aunque para el místico aventurero parezca el Fin ilimitado de todo. Si esto no estuviera presente en el ser humano, no solo le resultaría imposible la experiencia mística, sino que toda intuición religiosa le parecería mítica. Esta es la divinidad que hay en su interior, pero no es más que una chispa. La plenitud de la llama reside únicamente en la Deidad.

Volver a nuestra Fuente. Regresar a la Base. Retornar al Yo básico, a nuestro origen. Recuperar la consciencia de nuestro Ser puro y atemporal. Podemos decirlo de muchas maneras, pero, ¿por qué hemos perdido esta consciencia? ¿y por qué la tenemos que recuperar? En realidad, nunca la hemos perdido, lo único que muestran los hechos es que esta aparente pérdida solo existe transitoriamente, que solo hay, por así decirlo, una temporal desatención a este nuestro verdadero Ser, y que ésta es temporal porque el destino ineludible de toda criatura es la plena autoconsciencia de su Ser Superior y su regreso seguro a la Fuente Original, a su estado primigenio. La claridad y perspicacia que muestran algunas notas de Paul Brunton sobre esta cuestión no tiene precio…

Si somos ahora mismo seres divinos y eternos (y, ¿quién que haya tenido un vislumbre de ese estado de consciencia superior puede contradecir esto?), entonces, siempre lo hemos sido. ¿Cómo podría evolucionar quien ya es un ser perfecto y auto-existente? ¿No sería más probable que algo ajeno a nosotros nos envuelve y enmascara la consciencia más sublime; que el trabajo a través de los tiempos no es para elevarnos sino para liberarnos; que nuestra búsqueda no es de un estado superior de consciencia sino de nuestro estado original, a fin de recobrar nuestra grandeza prístina? Lo que necesitamos no es crecer sino comprender. La evolución no puede ayudarnos; pero, el auto conocimiento, sí puede.

El autoconocimiento es vital. Necesitamos conocer nuestra verdadera naturaleza. Así como necesitamos liberarnos del dominio de ese algo ajeno que ha «crecido» a nuestro alrededor, «ese algo ajeno» que solemos llamar el ego…

Mi referencia a no aferrarse al ego significa simplemente que debemos aprender el arte de desapegarnos de lo que es transitorio en nosotros mismos y en nuestra existencia: aquello que solo puede perdurar temporalmente. La Verdadera Individualidad —el sentido y la sensación de simplemente Existir— nunca puede perecer, y es la auténtica inmortalidad. A nadie se le pide que sacrifique todo interés y aprecio por las «cosas»: uno puede seguir apreciándolas, siempre que se comprenda su carácter transitorio y no se engañe a uno mismo sobrevalorándolas. Los profetas simplemente dicen que la vida eterna no se puede encontrar en tales cosas.

Hay dos clases de inmortalidad (mientras el yo inferior domine la consciencia): la primera es la «infinita» evolución del ego, que se desenvuelve gradualmente a través de sus variadas manifestaciones; y la segunda, la verdadera inmortalidad del perpetuo, del inmutable Yo Real —o Yo Superior—, el cual siempre subyace bajo el ego y lo sostiene.

Después de todo, el ego es tan solo una idea. Obtiene su aparente realidad de una fuente superior. Si hacemos un esfuerzo interno para buscar su origen, finalmente encontraremos la Mente en la cual se originó esa idea. Esa Mente es el Yo Superior. Esa indagación es la Búsqueda. La ‘auto-separación’ de la idea (el ego) respecto a la mente hace posible su existencia (el Yo Superior), es egoísmo.

El ego no puede, de hecho, ser destruido en tanto necesitamos sus servicios mientras permanecemos en la carne; pero puede ser subyugado y convertido en un sirviente, en lugar de permitir que siga siendo amo y señor. Cuando se comprende esto, se aprecia mejor el ideal filosófico de un ego plenamente desarrollado, dominado y con una rica personalidad, que actúa como canal para la inspiración y la guía del Yo Superior. Un ego empobrecido constituirá, naturalmente, un canal más limitado para la expresión del Yo Superior que uno más evolucionado. El verdadero enemigo que hay que vencer no es la entidad llamada ego, sino la función del egoísmo.

No se le pide al ego que se destruya a sí mismo, sino que se discipline. Lo personal en el ser humano debe vivir, pero solo como siervo de lo impersonal. Estas dos identidades conforman su yo.

El ego, que pone al ser humano en dificultades, difícilmente lo liberará de ellas, a menos que el ego se reforme, que esté abierto a aprender o que deje espacio para recibir algo de sabiduría.

3.  La labor del Tiempo: un elemento básico

Y sabemos que esta Búsqueda, este esfuerzo para la «liberación del ego», mejor dicho, del egoísmo, no se alcanza en el curso de una sola encarnación. Tenemos que regresar una y otra vez a esta Tierra. Solo mediante estas innumerables venidas al mundo físico, a través de las intensas y profundas experiencias vividas en él, es que al final, comprendemos la Realidad tal cual es, y culminamos nuestro «retorno al estado prístino».

Son varias las notas de Paul Brunton que nos hablan de esta implicación del Tiempo en nuestro desarrollo a través de la vida humana. A continuación, algunas de las más representativas:

Si fuera cierto que un ser humano que hace el mal seguirá siempre haciendo el mal, ¿dónde quedarían las esperanzas para la humanidad? Pero, en la sabiduría perfecta de la Mente Infinita, las vidas humanas se acomodan de tal manera que el ser humano malicioso continuará cosechando los resultados adversos de sus acciones hasta que su mente, al principio subconscientemente pero después conscientemente, perciba la lógica y causal conexión que existe entre sus actos y su sufrimiento, y comience a intentar controlar sus tendencias maliciosas. Ambos, esta educación y este esfuerzo continuarán a través de muchos nacimientos dado que una sola encarnación sería demasiado breve en tiempo, demasiado pobre en oportunidades, para que tal cambio pudiera llevarse a cabo.

Hay que reconocer y afrontar la terrible realidad del mal innato, el espantoso misterio del pecado innato. Nosotros no podemos convertir a los malhechores en seres bondadosos; pero la Naturaleza, la Vida, con millones de años a su disposición, sí puede.

En la actual etapa de la existencia humana, no hay otro camino de desarrollo espiritual duradero que a través de las encarnaciones físicas. La suma total de sus variadas experiencias nos ofrece la oportunidad al principio de aprender y así progresar, y más tarde de superarnos a nosotros mismos y, así, alcanzar la consciencia espiritual.

Tenemos que tornarnos en la realidad aquello que somos en potencia; todas nuestras reencarnaciones están comprometidas en este proceso.

La vida que está en nosotros va, al momento de morir, a la vida que está en el universo. No se pierde, está allí tan segura como estaba en nosotros. Luego de ello, reaparece en otra forma, en otro cuerpo.

Viajamos de un cuerpo a otro, con períodos de descanso adecuados y necesarios entre ellos.

Todos los seres humanos regresan nuevamente a la vida en el cuerpo si ellos dejan un residuo de karma. Todo karma al que no se le dé un fin a través de darle fin a la esclavitud de la mente ante el ego, hace que la reencarnación sea inevitable.

La percepción del tiempo entre encarnaciones varía. Lo que para unos son cinco minutos, para otros son cien años.

La diferencia entre la vida como habitualmente la conocemos y como se manifiesta entre encarnaciones es que aquí tenemos una aparente mezcla de dos mundos, el mental y el fenoménico, mientras que allí solo existe el primero.

Todos mantenemos nuestra individualidad durante y después de la desaparición del cuerpo mental.

La herencia puede explicar el aspecto físico y el temperamento de un ser humano, pero no puede explicar su capacidad. Aquí es necesario introducir algo totalmente diferente: el desarrollo de su talento a través de sucesivas vidas terrenales.

Tenemos que recordar que cada uno sin excepción está en la vida justo donde el flujo evolutivo lo ha llevado y que su vida externa es el resultado de todas sus experiencias previas en muchas, muchas encarnaciones.

¡Cuánto tiempo ha llevado la serie de reencarnaciones a través de las cuales nos movimos sin saberlo hacia nuestra posición evolutiva actual! ¡Cuán elevado es el nivel hacia el que todavía tenemos que escalar!

Si no olvidamos el propósito final de toda esta actividad mundana, que a través de la vida del cuerpo y de la existencia de la mente podamos buscar y encontrar nuestro verdadero yo, el Yo Superior, se evitará el fracaso interno y la superficialidad de tantas vidas.

El apego al «yo» [al ego], o la afirmación agresiva del mismo, es algo que solo cederá ante los golpes intermitentes de las frustraciones constantes, las repetidas decepciones y las frecuentes desgracias; es decir, ante la experiencia de cientos, si no miles, de encarnaciones terrenales.

Si todos hemos tenido muchas, muchas vidas anteriores en la Tierra, también hemos tenido muchas, muchas muertes anteriores en la Tierra. La experiencia real de morir debe dejar algún tipo de lección, significado o mensaje residual en el subconsciente.

Solo cuando las lecciones de nacimiento tras nacimiento se graban profunda e inequívocamente en nuestra mente consciente a través de tremendas repeticiones, podemos aceptarlas en cooperación, con resignación y, así, se pone fin a los sufrimientos innecesarios del deseo, de la pasión y del apego.

Las experiencias de vida, al final, vencerán estas resistencias internas. La instrucción silenciosa multiplicada durante las reencarnaciones derrotará los mecanismos de defensa psicológica establecidos contra las verdades desagradables o contra las nuevas ideas. Repetir e ir más profundo en todas estas lecciones a través de los sucesivos renacimientos permite que la sabiduría penetre en la consciencia de manera completa y efectiva.

El real encuentro de la Verdad, también llamado Nirvana, Conocimiento de Sí Mismo, Liberación, es en realidad un momento de poca duración ―tal vez, una cuestión de pocos minutos― mientras que prepararse y equiparse uno mismo para encontrarla requiere muchas encarnaciones.

Persuadido por el placer en algunas encarnaciones e impulsado por el dolor en otras, el ser humano aprende poco a poco a utilizar sus facultades y poderes de modo correcto.

Para convertirse en el Ser Humano tal como la evolución pretende que sea, deberá expresar todo su potencial, reunir una amplia experiencia. Esa es la razón por la cual es necesario encarnar tantas veces en la Tierra. Hasta entonces, su realización como Ser Humano estará incompleta.

Si el ser humano es, en su interior, ya divino, puro Espíritu, solo el desarrollo y la evolución que se obtienen a través de la experiencia —es decir, el tiempo— pueden llevarlo a tomar consciencia de ese hecho.

La madura sabiduría de un sabio no podría ser fruto de una sola vida, sino de muchas vidas.

4. «Basics»: Otras cuestiones fundamentales para una comprensión plena.

Hay muchas cuestiones básicas involucradas en nuestro progreso personal y espiritual, y estudiarlas y analizarlas con minuciosidad es una tarea tan necesaria como fundamental para quien desea avanzar hacia una exitosa compresión de la realidad humana. En este último apartado exploramos, de una manera particular, algunas de ellas, a las que hemos llamado simplemente «Basics» y cuyo contenido es, una vez más, una selección de las inspiradoras notas de Paul Brunton que, oportunamente ordenadas, conforman un medio idóneo para el estudio profundo de estas cuestiones. Las agudas reflexiones de Brunton, sus consideraciones más precisas y sus consejos más prácticos son extraordinariamente útiles y, en última instancia, una fuente de conocimiento clave, tanto para un desarrollo más profundo de nuestra vida interior como para una gestión más sabia de nuestra vida exterior. Un conocimiento que, como apuntábamos al principio, nos hará avanzar sin demora hacia una sólida comprensión de la vida humana en su totalidad.

Paul Brunton:

Debemos comenzar por preguntarnos qué nos ofrece esta filosofía. A aquellos que la persiguen hasta el final les ofrece una profunda comprensión del mundo y una satisfactoria explicación del significado de la experiencia humana. Les brinda el poder de penetrar las apariencias y de diferenciar lo verdaderamente real de la mera apariencia de la realidad. Y ofrece la satisfacción de aquel deseo que todos, independientemente de dónde estemos, guardamos en algún lugar del corazón: el deseo de ser libres.

Muchos de los BASICS, aunque divididos por temáticas, están intrínsecamente relacionados, del mismo modo que muchas de las notas de Brunton encajan en más de uno de estos Basics. Al final, tanto la división como la asignación de las notas, aunque siguiendo un criterio puramente personal, se ha hecho buscando representar, complementar y centrar lo mejor posible cada idea, tema o cuestión básica de forma individual, pero sin duda, será su conjunto lo que, en definitiva, nos dará la verdadera perspectiva en el constante fluir de la aventura humana. A continuación, los 17 BASICS disponibles:

BASICS 1:  Breves apuntes sobre 40 temas: una visión global para un inicio ideal…  Explora Basics 1 

BASICS 2:  He aquí una enseñanza, un conocimiento básico; la filosofía genuina… de PB.  Explora Basics 2  

BASICS 3:  Criba todas las enseñanzas. ¡Pruébalo todo por la experiencia!  Explora Basics 3 

BASICS 4:  Emprendiendo la Búsqueda… del Yo Superior.  Explora Basics 4 

BASICS 5:  Un ser humano valiente: el Buscador de la Verdad Espiritual.  Explora Basics 5 

BASICS 6:  Nuestro propio modo y camino es único.  Explora Basics 6 

BASICS 7:  ¿Es necesario un maestro o instructor espiritual? ¿o un Gurú?  Explora Basics 7 

BASICS 8:  Lo espiritual y lo físico: un sensato equilibrio es necesario.  Explora Basics 8 

BASICS 9:  La naturaleza y el arte inspirado: vías al sentimiento intuitivo y la acción.  Explora Basics 9 

BASICS 10:  Amor impersonal: el amor genuino no es amar una persona sino una presencia.  Explora Basics 10 

BASICS 11:  El inspirador mensaje de Jesús de Nazaret… by PB (1ª parte)  Explora Basics 11 

BASICS 12:  El inspirador mensaje de Jesús de Nazaret… by PB (2ª parte)  Explora Basics 12 

BASICS 13:  A nadie se le puede culpar… en el sentido más amplio de la expresión.  Explora Basics 13 

BASICS 14:  Todos necesitamos el perdón.  Explora Basics 14 

BASICS 15:  El mundo físico es nuestra escuela para el descubrimiento espiritual.  Explora Basics 15 

BASICS 16:  La presencia del Mal en el mundo.  Explora Basics 16 

BASICS 17:  El sufrimiento y su lugar en el esquema divino de las cosas.  Explora Basics 17 

Porque hemos perdido nuestro rumbo, estas verdades vuelven a ser tan frescas, significativas e importantes como si la humanidad nunca antes las hubiera conocido.

La completa y verdadera asimilación de estas ideas te fortalece y le da un nuevo ímpetu a tu propósito, te hace sentir que aquello que está por detrás del universo también es el fundamento de tu propia vida.